5.1.08

Manos

Aprovechando el resto de crema que cada noche, va en auxilio de la estirada piel de mi vientre; froto mis manos.
Hace un rato apenas, advertí que dedico bastante tiempo a ésto último. A suavizar mis manos.
Mi mente voló a pensar cuán importantes son las manos en la crianza de un hijito.

Quiero que sean suaves, para que mis caricias logren transmitir mi ternura.
Quiero que sean sanas, para que mi contacto cure.
Quiero que sean fuertes, para que mi sostén contenga.
Quiero que sean delicadas, para que cuando tenga que moverla, cambiarla, lavarla, lo hagan con respeto.
Quiero que sean ágiles, para que el mundo se le presente cómodo y sutil.
Quiero que sean lindas, para que abracen con belleza.
Quiero que sean bien "concientes" y mias, para que en cada contacto le hagan saber de todo mi amor.

Pensé que, después del contacto boca-pecho, las manos son, probablemente la parte de piel de la mamá que más contacto tiene con el bebé después de su nacimiento.
Me acordé de los conceptos de handling y holding de Winnicott y la importancia que él ve en éstas "operaciones" maternas para la construcción del vínculo madre e hijo.

Y estuve contenta por la crema y su ritual.
Y por mis manos, suaves, sanas, fuertes, delicadas, ágiles, lindas y mias.

6 comentarios:

Viole dijo...

que bello marian! me encantó, emotivo! simple, sincero...profundo
bello

PaoFraticola dijo...

simplemente excelente

La familia platense dijo...

Me encantó y sí, es cierto las manos es lo que mayor está en contacto y me parece perfecto que las cuidas, las protejas... por así decirlo las mimes.
Espectacular.
Besitos

Polin dijo...

Precioso lo que escribiste!! Es la pura verdad, las manos son muy importantes.

Elenilla dijo...

Que bonitas palabras!

Besos y Feliz año

Irantzu dijo...

Yo valoro tanto mi cuerpo, sea como sea, especialmente las manos, los ojos (la vista), poder caminar, oir música... parecen tonterías, pero somos tan afortunados de poder tocar a nuestros hijos, verlos, olerlos... las manos nos sirven para tomarlos en brazos, consolarlos, jugar, tantas cosas... hay que maravillarse por tenerlas, y agradecerselas a la vida.