23.6.08

El paraíso de la infancia 2

Como ya anticipé, esta serie de posts, no versarán sólo sobre maravillas. También sobre dificultades, dolores y sinsabores.

El bebé depende totalmente.
Si no es alimentado muere de hambre.
Si no es sostenido no puede trasladarse-por lo menos en sus primeros meses-.
No puede escapar o resguardarse solo frente a los peligros.
No puede abrigarse solo.
La mas indefensa de las crias de mamífero-dicen muchos.
Si no se le habla, no aprende a hablar.
Si no se lo estimula no logra aprender la mayoría de las cosas propias de ser humano.
Y lo más importante, muere si no lo aman.
Si no lo abrazan, acarician y reciben.
Es un ser que está en manos de otro.
Delicado y vulnerable.

Tal vez por eso muchos, como decía Jime, nos emocionamos y conmovemos ante la presencia de un bebé.
Porque nos conecta con lo más profundo de nuestra naturaleza.
Pasamos toda la vida construyendo defensas para no ser dañados.
Para no recordar que los seres humanos venimos desprovistos de casi todo a este mundo.
Y sin alguien que nos cuide y no nos haga faltar lo que necesitamos, nuestra condición de finitud se hace patente, hasta la muerte.

2 comentarios:

Jime... dijo...

Hola mariana! todo bien! mi blog no me deja actualizarlo... veremos mañana si se porta mejor :)

Me encantó todo el post, m quedo con la frase: Porque nos conecta con lo más profundo de nuestra naturaleza.

Besos, gracias por preguntar como estamos y que esten bien los cuatro!

CLAU dijo...

Que hermosas palabras las que lei,me emocione muchoo!!!
saludos....